Niños con enfermedades crónicas: ¿qué ocurre cuando alcanzan la mayoría de edad?| Noticias | TuMedico.com

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Niños con enfermedades crónicas: ¿qué ocurre cuando alcanzan la mayoría de edad?

Por: Cristina Castañer - Fecha: 2019-01-09 07:03:25 Etiquetas: cuidado infantil / prevención / consejos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce entre la niñez y la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. Una etapa vital en nuestras vidas porque se experimentan grandes cambios en muy poco tiempo, tanto físicos como emocionales. Una transición que nos lleva a la maduración sexual, el desarrollo de la identidad y la importancia de la integración social. Pero ¿y si a todo este proceso le añadimos la dificultad que supone sufrir una enfermedad crónica desde niño?

Según la Encuesta Nacional de Salud de España 2017, realizada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, las enfermedades crónicas más frecuentes en la población infantil (de 0 a 14 años) son la alergia crónica, seguido del asma y los trastornos de la conducta, incluyendo la hiperactividad. Le siguen los trastornos mentales como la depresión o la ansiedad, el autismo, las lesiones o defectos permanentes causados por un accidente, la diabetes y finalmente la epilepsia.

Si tenemos en cuenta que más de un 85% de los niños seguirá durante la adolescencia con estas patologías, y que es a partir de los 14 años cuando se pasa de la consulta con un pediatra a la del médico de adultos, es necesario que la atención sanitaria a estos pacientes sea lo más progresiva posible. 

Cuando una enfermedad evoluciona de forma paralela al desarrollo natural de un niño y no hay un control adecuado pueden surgir problemas derivados de una mala transición:

  • Menor adherencia al tratamiento: no tomar la medicación de acuerdo con la dosificación y el programa prescrito puede suponer un deterioro en la salud del paciente y un mayor riesgo de hospitalización
  • La falta de entendimiento entre adultos y adolescentes también puede afectar a la atención médica prestada: una comunicación ininterrumpida y de calidad entre los profesionales y los pacientes jóvenes facilita el seguimiento de la enfermedad.
  • Dificultades de adaptación: es necesario promover una actitud responsable y proactiva del paciente y su familia para mejorar sus cuidados en la edad adulta.
  • Preocupación de los padres: al cambio de hábitos de vida desde la niñez se suma ahora la preocupación y las dudas por el cambio del pediatra a un médico de adultos; una transición planificada ayuda a evitar situaciones de estrés.

Fuente: www.eldiario.es

Foto: surfcoasthomedoctor.com.au